Las Muertes concentricas

Las Muertes concentricas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Bueno, ¿qué importaba? Unos pocos años más, en el mejor de los casos, y tantos estómagos vacíos como llenos. Y al final, aguardaba la Muerte, siempre hambrienta, de todos ellos la más hambrienta.

¿Qué era eso? Oh, los hombres atando los trineos y poniendo tensas las correas. Él, que ya no oiría más, escuchó. Los látigos gruñían y dentelleaban entre los perros. ¡Cómo gemían! ¡Cómo odiaban el trabajo y la senda! ¡Ya partían! Trineo tras trineo, agitaban la nieve y se alejaban lentamente, hacia el silencio. No estaban más. Se habían ido de su vida y él enfrentaba, solo, la última hora amarga. No. La nieve crujió bajo un mocasín; había un hombre a su lado; una mano se posó con suavidad en su cabeza. Su hijo era bueno al hacer esto. Él recordaba a otros ancianos cuyos hijos no habían esperado tras la partida de la tribu. Pero su hijo sí. Se dejó llevar hacia el pasado, hasta que la voz del joven lo trajo de vuelta al presente.

—¿Estás bien? —preguntó.

Y el viejo respondió:

—Estoy bien.

—Hay leña a tu lado —continuó el más joven—, y el fuego arde bien. La mañana está gris y helada. Pronto va a nevar. Ya está nevando.

—Sí, ya está nevando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker