Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas Nuevamente cesaron de alzar sus raquetas para la nieve en una segunda parada. Aquí el gran animal había luchado desesperadamente. En dos ocasiones lo habían derribado, como lo atestiguaba la nieve, y las dos veces se había sacudido de encima a sus atacantes, incorporándose nuevamente. Hacía mucho tiempo que había cumplido su misión, pero de todos modos, la vida seguía siéndole cara. Zing - ha había dicho que era raro que un alce caído lograra erguirse nuevamente; pero sin duda éste lo había hecho. El hechicero, cuando se lo contaran, vería en esto signos y presagios.