Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —Rojo es rojo, ¿verdad? —refunfuñó Hare-Lip—. Entonces, ¿de qué sirve presumir siempre y llamarlo escarlata?
—Abuelo, ¿por qué dices siempre tantas cosas que nadie sabe? —siguió preguntando—. Escarlata no es nada, pero rojo es rojo. ¿Por qué no dices rojo, entonces?
—Rojo no es la palabra exacta —fue la respuesta—. La peste era escarlata. Toda la cara y el cuerpo se ponÃan escarlata en menos de una hora. ¿Lo sabré yo? ¿Acaso no vi bastantes atacados? Y os digo que era escarlata porque… bueno, porque era escarlata. No hay otra palabra.
—A mà me basta con rojo —murmuró Hare-Lip con rabia—. Mi padre llama rojo al rojo y él debe saberlo bien. Dice que todos murieron de la peste roja.
—Tu padre es un ser vulgar, descendiente a su vez de otro ser vulgar —replicó el abuelo, excitado—. ¡Como si no conociera yo el origen de los chóferes! Tu abuelo fue un chófer, un criado y sin educación. Trabajaba para otros. Pero tu abuela era de buena raza, solo que los hijos no se le parecen en nada. Dónde los encontré por primera vez, no puedo recordarlo. Quizá pescando en el lago Temescal.
—¿Qué es «educación»? —preguntó Edwin.