Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Habíase almacenado una gran cantidad de provisiones, y la comisión encargada de los abastecimientos los distribuía diariamente a cada familia y a los diferentes grupos que se habían formado para comer juntos. Se designaron varias comisiones y obtuvimos con esto una organización muy eficaz. Yo formaba parte del comité de defensa, pero afortunadamente nunca se acercaron los merodeadores. No obstante, les veíamos a lo lejos, y por el humo de sus hogueras sabíamos que sus campamentos ocupaban el límite más apartado de nuestro campo de deportes. La embriaguez se había apoderado de todos ellos y a menudo les oíamos entonar canciones horribles y gritar desaforadamente, Mientras el mundo se derrumbaba a su alrededor y todo se llenaba del humo de los incendios, estos seres degradados daban rienda suelta a sus bestiales instintos y reñían, bebían y morían. Después de todo, ¿qué importaba? Fuese como fuese, habían de morir todos, los que amaban la vida y los que se reían de ella. Todos morían; todo desaparecía.