Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —¿Y por qué he de marcharme yo? No tengo a nadie que me espere…
—Tu gente —le interrumpió secamente Pentsfield.
—Lo mismo que a ti —dijo Hutchinson—. Te espera una muchacha, ya lo sabes.
Pentfield se encogió de hombros tristemente:
—Me parece que puede esperar.
—Hace ya dos años que está esperando.
—Otro más no la envejecerá hasta el punto de que no llegue a reconocerla.
—Serán entonces tres años. Piénsalo bien; tres años en este extremo del mundo, en este endiablado lugar.
Hutchinson levantó el brazo con un sordo gruñido.
Era algunos años más joven que su socio (no tenÃa más de veintiséis), y en su semblante habÃa la seriedad de los hombres que desean con ahÃnco las cosas de que se han visto privados durante mucho tiempo. La seriedad tenÃa el rostro de Pentfield y también dejó oÃr un gruñido al encogerse de hombros.