Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —La noche pasada soñé que me hallaba en casa de Zinkand —dijo—. Sonaba la música, tintineaban los vasos, se oÃan murmullos de voces, risas de mujeres, y yo pedÃa huevos; sÃ, señor, huevos fritos, cocidos, pasados por agua, revueltos y de todas maneras y los engullÃa tan pronto como me los servÃan.
—Yo hubiese pedido ensaladas y cosas verdes —exclamó ávidamente Hutchinson—, con un doble de excelente cerveza, cebollas tiernas y rábanos de esos que crujen al hincarles el diente.
—Seguramente yo hubiese hecho venir eso después de los huevos, si no llego a despertar —replicó Pentfield.
Cogió del suelo un banjo lleno de remiendos y comenzó a sacarle notas sueltas y discordantes, pulsando las cuerdas con los dedos.
Hutchinson parpadeó y suspiró tristemente.
—¡Cállate! —estalló de pronto, furioso, al atacar el otro una alegre tonadilla—. Me vuelvo loco. No lo puedo aguantar.
Pentfield echó el banjo en un camarote y recitó:
Escucha mi charla, que el más débil no confesarÃa:
Yo soy la memoria y el tormento… ¡Yo soy la ciudad!
¡Yo soy lo que acompaña al traje de noche!