Martin Eden
Martin Eden ConocÃa a Browning, pero jamás se le habÃa ocurrido que fuera peligroso jugar con las almas de los hombres. A medida que aumentaba su interés por Martin, reformar su vida se convirtió en una pasión.
—Tenemos el ejemplo del señor Butler —señaló una tarde cuando dejaron a un lado la gramática, la aritmética y la poesÃa—. Al principio no tenÃa casi nada a su favor. Su padre habÃa sido cajero en un banco, pero estuvo muchos años enfermo y, cuando murió de tuberculosis en Arizona, el señor Butler, Charles Butler, se quedó solo en el mundo. Su padre habÃa venido de Australia, asà que no tenÃa familiares en California. Empezó a trabajar en una imprenta —se lo he oÃdo contar muchas veces— donde, al principio, sólo ganaba tres dólares a la semana. Hoy sus ingresos superan los treinta mil dólares anuales. ¿Cómo lo logró? A base de honradez, lealtad, ahorro y de mucho trabajo. Se privó de las cosas agradables de que disfrutan casi todos los muchachos. Se propuso ahorrar cierta cantidad a la semana, aunque tuviera que pasar estrecheces. Por supuesto, no tardó en ganar más de tres dólares a la semana, y, cuanto más le pagaban, más ahorraba.