Martin Eden
Martin Eden »Trabajaba de dÃa y por las noches asistÃa a clase. TenÃa siempre la mirada puesta en el futuro. Más tarde se matriculó en un instituto nocturno. A los diecisiete años ganaba un sueldo excelente como tipógrafo, pero era un joven ambicioso. QuerÃa tener una carrera, no sólo un medio de vida, y estaba dispuesto a sacrificarse para conseguirlo. Se decidió por el derecho, y entró en el bufete de mi padre como pasante, ¿se lo imagina?, y sólo ganaba cuatro dólares a la semana. Pero habÃa aprendido a gastar poco dinero, y continuó ahorrando.
Se detuvo para respirar y observar la reacción de Martin. Éste parecÃa muy interesado por los desvelos juveniles del señor Butler; pero también fruncÃa el ceño.
—Supongo que fue una vida muy dura para un muchacho —comentó—. ¡Cuatro dólares a la semana! ¿Cómo se las arreglarÃa para salir adelante? ¡Apuesto a que no se permitÃa ningún lujo! Pago cinco dólares a la semana sólo por mi alojamiento, y no es ninguna maravilla, se lo aseguro. El señor Butler debÃa de vivir como un perro. Su comida…
—Se la cocinaba él mismo —le interrumpió ella—, en un hornillo de queroseno.
—Su comida debÃa de ser peor que el rancho más inmundo de un marinero.