Martin Eden
Martin Eden Envió el manuscrito por correo en un pequeño sobre dirigido al director del San Francisco Examiner. Estaba convencido de que los periódicos publicaban inmediatamente los artículos que aceptaban y, como lo había mandado un viernes, esperaba verlo impreso el domingo siguiente. Pensó que sería un buen modo de que Ruth se enterara de su vuelta. Después, el domingo por la tarde, iría a visitarla. Entretanto, le rondaba otra idea que encontraba especialmente sensata y atinada. Escribiría un relato de aventuras para niños y se lo vendería a The Youth’s Companion. Fue a la biblioteca pública y miró en los archivos de ese semanario. Averiguó que las narraciones solían publicarse en cinco entregas de unas tres mil palabras cada una. Descubrió algunas que llegaban a las siete entregas, y decidió que la suya tendría esa extensión.