Martin Eden
Martin Eden Y se había presentado allí al día siguiente, corriendo desde la escuela para llegar el primero, y adelantándose dos minutos a Cara de Queso. Los otros chicos le dijeron que era fuerte, le dieron consejos, señalaron sus errores como luchador y le auguraron la victoria si seguía sus instrucciones. Los mismos muchachos también dieron consejos a Cara de Queso. ¡Cómo habían disfrutado con la pelea! Martin detuvo sus reflexiones lo suficiente para envidiar el espectáculo que habían ofrecido él y su contrincante. La lucha empezó y continuó sin descanso durante media hora, hasta que se abrieron las puertas de la imprenta.