Martin Eden
Martin Eden Pero ni siquiera sus primeros trabajos tenÃan el sello de la torpeza y la mediocridad. Se caracterizaban por un vigor excesivo, como el principiante que mata moscas a cañonazos. Por eso a Martin no le importaba vender sus primeros escritos tan baratos. SabÃa cuál era su valor, y no le habÃa costado mucho comprenderlo. Confiaba en sus últimos trabajos. HabÃa luchado por ser algo más que un simple escritor de revistas. HabÃa intentado equiparse con las herramientas del arte. Pero no habÃa sacrificado su vigor. HabÃa buscado deliberadamente aumentar ese vigor evitando los excesos. Y tampoco habÃa abandonado su amor a la realidad. El realismo impregnaba toda su obra, aunque se esforzara por fundir el mundo que le rodeaba con la fantasÃa y la belleza de la imaginación. Lo que ambicionaba era un realismo apasionado, henchido de fe y de aspiraciones. QuerÃa mostrar la vida como era, con todos los tanteos del espÃritu y los triunfos del alma.