Martin Eden
Martin Eden Había descubierto en sus lecturas dos escuelas literarias. Una trataba al hombre como si fuera Dios, e ignoraba su origen terreno; la otra lo consideraba un pedazo de arcilla, e ignoraba sus sueños celestiales y su potencial divino. A juicio de Martin, las dos estaban equivocadas, y su error radicaba en la estrechez de miras y la excesiva rigidez de ambas. Había un punto intermedio más cercano a la realidad, aunque no halagara a la escuela divina y desafiase la brutal severidad de la escuela del pedazo de arcilla. Martin creía haber conseguido ese ideal de verdad y ficción en «Aventura», uno de los relatos que había leído a Ruth en las colinas; y en un ensayo titulado «Dios y arcilla» había expresado sus teorías sobre el asunto.