Martin Eden
Martin Eden Pero «Aventura» y las otras piezas que él consideraba mejores seguían yendo de publicación en publicación. Sus primeros trabajos sólo le importaban por el dinero que podían proporcionarle, y no creía que sus historias de terror, de las cuales había vendido dos, tuvieran demasiado valor. Para él rebosaban fantasía e imaginación, aunque hubiera introducido en ellas el encanto de la realidad y fuese ahí donde radicara su fuerza. Aquella fusión de lo grotesco y lo imposible con la realidad le parecía un truco… un hábil truco, como mucho. La verdadera literatura no podía residir en algo así. Tenían calidad artística, pero él negaba ese valor si no iba unido a cierta humanidad. El truco había sido colocar una máscara de humanidad sobre el rostro de su arte, y había hecho eso en la media docena de cuentos de terror escritos antes de ascender a las alturas de «Aventura», «Alegría», «La cazuela» y «El vino de la vida».