Martin Eden
Martin Eden —No es más que un sentimiento muy vago —contemporizó Martin—. No se basa en nada sólido. Sólo es una impresión, y lo más probable es que me equivoque. Seguramente tú le conoces mejor que yo.
Desde aquella tarde en casa de Ruth, Martin empezó a sumirse en una extraña confusión y a experimentar sentimientos contradictorios. Le decepcionaban el objetivo que habÃa perseguido, las personas que habÃa aspirado conocer. Por otra parte, se sentÃa estimulado por su éxito. El ascenso habÃa sido más fácil de lo que habÃa imaginado. Se sentÃa superior (y no se engañaba a sà mismo, huyendo de la falsa modestia) a los seres que le rodeaban… exceptuando, naturalmente, al profesor Caldwell. SabÃa más sobre la vida y los libros que ellos, y se preguntaba dónde habrÃan escondido todos sus años de educación. Ignoraba que su cerebro era increÃblemente vigoroso; y que las personas con capacidad para explorar las profundidades y alumbrar los pensamientos más lúcidos nunca se encuentran en los salones de familias como los Morse; tampoco imaginaba que esas personas fueran águilas solitarias surcando el azul muy lejos de la tierra y de las pesadas cargas de la vida social.