Martin Eden
Martin Eden A pesar de todos esos contratiempos, el recuerdo del cheque de cuarenta dólares de The White Mouse le sostenÃa, aunque cada vez dedicaba más tiempo a los cuentos cortos y los versos satÃricos. Descubrió un nuevo filón en los semanarios agrÃcolas y en las revistas comerciales, aunque comprendió que se morirÃa de hambre con las hojas parroquiales. Cuando estaba tocando fondo y habÃa empeñado su traje negro, tuvo un golpe de suerte —o eso creyó— y ganó un concurso organizado por el Comité Regional del Partido Republicano. TenÃa tres secciones, y él se habÃa presentado a todas, riéndose amargamente de sà mismo por tener que recurrir a esos extremos para no morirse de hambre. Su poema ganó el primer premio de diez dólares; su canción para la campaña electoral, el segundo premio de cinco dólares; y su ensayo sobre los principios del Partido Republicano, el primer premio de veinticinco dólares. Esto le satisfizo mucho, hasta que quiso cobrar esas cantidades. Algo pasaba en el Comité Regional y, aunque un rico banquero y un senador del Estado formaban parte de él, el dinero no llegaba. Mientras este asunto quedaba en suspenso, Martin demostró que comprendÃa también los principios del Partido Demócrata ganando el primer premio por su ensayo en un concurso similar. Y además cobró el dinero, veinticinco dólares. Sin embargo, los cuarenta dólares del primer concurso jamás llegaron a sus manos.