Martin Eden
Martin Eden —Ojalá pudiera adquirir conocimientos con tanta despreocupación —exclamó Martin media hora después, tras analizar detenidamente las dotes intelectuales de Brissenden—. Es usted un verdadero dogmático, y eso es lo que me maravilla. Expone dogmáticamente los hechos que la ciencia sólo ha podido demostrar a posteriori. Llega de un salto a las conclusiones correctas. No hay duda de que encuentra un atajo hasta ellas. Y, por algún proceso que trasciende la razón, recorre el camino hasta la verdad a la velocidad de la luz.
—SÃ, eso es lo que solÃa molestar al padre Joseph y al hermano Dutton —replicó Brissenden—. Oh, no —añadió—, no soy nada religioso. Por una broma afortunada del destino me eduqué en un colegio católico. Y usted ¿dónde ha aprendido todo lo que se sabe?