Martin Eden

Martin Eden

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, eso es, pusilánime; predicando siempre la misma moral mezquina que les han predicado a ellas, y temerosas de vivir la vida. Le amarán, Martin, pero amarán más su moral mezquina. Lo que necesita es el maravilloso desenfreno de la vida, las grandes almas libres, las brillantes mariposas y no las pequeñas moscas grises. Oh, se cansará de ellas y de todas las mujeres si tiene la desgracia de seguir viviendo. Pero no lo hará. No volverá a sus barcos ni al mar; se quedará en estas ciudades pestilentes hasta que se le pudran los huesos, y entonces morirá.

—Puede sermonearme cuanto quiera, pero no me obligará a contestarle —dijo Martin—. Al fin y al cabo, usted sólo sigue los dictados de su temperamento, y los dictados del mío son igual de válidos.

Discutían sobre el amor, las revistas y muchas otras cosas, pero los dos se apreciaban, y en el caso de Martin el aprecio era profundo. Se veían todos los días, aunque sólo fuera una hora en la sofocante habitación de Martin. Brissenden nunca aparecía sin su cuarto de galón de whisky y, cuando cenaban juntos en el centro de la ciudad, no paraba de beber whisky con soda. Siempre pagaba lo de los dos, y, gracias a él, Martin aprendió los refinamientos de la comida, bebió su primer champán y conoció los vinos del Rin.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker