Martin Eden
Martin Eden No vaciló en gastarlos. Sabía que su amigo tenía siempre mucho dinero, y sabía también, con absoluta certeza, que su éxito le permitiría devolvérselo. A la mañana siguiente liquidó todas sus deudas, pagó a Maria tres meses de adelanto por el cuarto, y recuperó todas las cosas que había empeñado. Después compró el regalo de boda para Marian y unos regalos de Navidad, más sencillos, para Ruth y Gertrude. Finalmente, con el dinero que le quedaba, se llevó a toda la familia Silva a Oakland. Había tardado un invierno en cumplir su promesa, pero la cumplió, pues hasta el último de los Silva tuvo un par de zapatos nuevos, incluida Maria. Y también llenó los brazos de los pequeños Silva de trompetas, muñecas y distintas clases de juguetes, y de bolsas de caramelos y nueces.