Martin Eden
Martin Eden —Recuerde que he escuchado sus discursos electorales —advirtió Martin—. Es del dominio público su posición con respecto al comercio interestatal, a la regulación de las compañÃas ferroviarias y de la Standard Oil, a la conservación de los bosques, y a otras mil y una medidas restrictivas que sólo pueden ser consideradas socialistas.
—¿Acaso pretende decir que no cree en la regulación de unas prácticas tan abusivas de poder?
—No exactamente. Lo quiero decir es que su diagnóstico es erróneo. Lo que quiero decir es que no estoy infectado por el microbio del socialismo. Lo que quiero decir es que son ustedes quienes padecen los estragos de esa enfermedad. En cuanto a mÃ, soy un enemigo declarado del socialismo, del mismo modo que lo soy de su hÃbrida democracia, que no es otra cosa que un pseudosocialismo enmascarado bajo un disfraz de palabras que jamás podrÃan encontrarse en un diccionario.