Martin Eden
Martin Eden —No puede usted discutir sobre Spencer conmigo —exclamó—. Sabe tan poco de él como sus compatriotas. Pero reconozco que no es culpa suya. No es más que una muestra de la despreciable ignorancia de nuestra época. He encontrado otra prueba de ella cuando venÃa aquà esta noche. Estaba leyendo un ensayo de Saleeby sobre Spencer. DeberÃa leerlo. Es accesible para cualquiera. Puede comprarlo en cualquier librerÃa o sacarlo de la biblioteca pública. Se sentirÃa avergonzado de la pobreza de sus insultos y de su ignorancia de ese gran hombre comparado con todo lo que Saleeby ha recopilado sobre el asunto. Es la culminación de una vergüenza que avergonzarÃa a su propia vergüenza.