Martin Eden
Martin Eden —Yo estoy muy enfermo —respondió Brissenden—. Tu caso es diferente. Tienes salud y una larga vida por delante, y hay que encontrar el modo de atarte a este mundo. En cuanto a mÃ, te preguntas por qué soy socialista. Te lo diré. Lo soy porque el socialismo es inevitable; porque el actual sistema es demasiado corrupto e irracional para durar; porque los dÃas de tu hombre a lomos de un caballo pertenecen al pasado. Los esclavos no lo permitirán. Son demasiados y, sea como sea, derribarán al jinete antes de que logre sentarse a horcajadas. Es imposible escapar de ellos, y tendrás que tragarte toda su moral de esclavos. Es una catástrofe, no lo negaré. Pero lleva cociéndose mucho tiempo y no tendrás más remedio que tragar. De todas formas, eres un ser antediluviano, con tus ideas de Nietzsche. El pasado está muerto, y quienes dicen que la historia se repite son unos mentirosos. Por supuesto que no me gustan las masas, pero ¿qué puede hacer un pobre tipo como yo? No podemos tener al hombre a lomos de un caballo y cualquier cosa es preferible a los granujas pusilánimes que nos gobiernan ahora. Pero vayamos de todos modos. Me he puesto ciego de alcohol y, como siga sentado, cogeré una buena borrachera. Y ya sabes lo que dice el médico, ¡condenado médico! Pero ya le engañaré…