Martin Eden
Martin Eden Y luego estaba Ruth. Ella le habÃa querido por sà mismo, eso era incuestionable. Y, sin embargo, al final habÃa sido más grande su amor a la escala de valores burguesa. Se habÃa opuesto a que escribiera, fundamentalmente, según creÃa él, porque no ganaba dinero. Ésa habÃa sido su crÃtica al Ciclo del amor. Ella también habÃa insistido en que encontrara un empleo. Es cierto que ella hablaba sutilmente de «un buen puesto», pero era lo mismo, y tenÃa grabado en su cerebro el viejo término. Martin le habÃa leÃdo cuanto escribÃa: poemas, relatos, ensayos… «Wiki-Wiki», «La vergüenza del sol», todo. Y ella siempre le habÃa pedido que buscara un empleo, que trabajase… ¡Santo Dios! Como si no hubiera estado trabajando, robando horas al sueño, apurando la vida para ser digno de ella…