Martin Eden
Martin Eden —Encontrarás el desayuno en el horno —se apresuró a decir—. Jim deberÃa haberse levantado. Yo he tenido que madrugar para hacer la colada. Vamos, por favor, espabila y sal pronto de casa. No va a ser un dÃa agradable; Tom nos ha dejado y Bernard no tiene más remedio que llevar el carro.