Martin Eden
Martin Eden —Pues deberÃan importarte —respondió ella con un brillo en los ojos—. Estás enfermo. Eso es lo que te pasa.
—Jamás he estado más sano. Peso cinco libras más que antes.
—No estoy hablando de tu cuerpo. Se trata de tu mente. Algo no funciona en esa máquina pensante. Puedo verlo hasta yo, y no soy nadie.
Martin siguió caminando a su lado, pensativo.
—DarÃa cualquier cosa por que volvieras a estar bien —exclamó Lizzie impulsivamente—. No deberÃa traerte sin cuidado que una mujer te mirara asÃ. No es natural. Eso les pasa a los hombres afeminados. Y tú no lo eres. Me encantarÃa que apareciese una mujer que te interesara.
Cuando dejó a Lizzie en la escuela nocturna, regresó al Metropole.