Martin Eden
Martin Eden —¿Conoces a Julia?
Martin dijo que no con la cabeza.
—Es mi novia —explicó Jim—, una auténtica monada. Me gustarÃa presentártela, pero se enamorarÃa de ti. No sé lo que ven las mujeres en ti, de veras que no lo sé; pero es indignante ver cómo se las quitas a los demás.
—Jamás te he quitado a ninguna —respondió Martin con desgana.
No tenÃa más remedio que conversar hasta que acabara el desayuno.
—Claro que sà —protestó Jim—. Acuérdate de Maggie.
—No tuve nada que ver con ella. Sólo bailamos juntos aquella noche.
—SÃ, y ése fue el motivo —gritó Jim—. Bastó que bailaras con ella y la mirases para que todo se estropeara. Ya sé que no lo hiciste a propósito, pero aquello fue el fin. Se negó a mirarme de nuevo. Siempre preguntaba por ti. Si hubieras querido, se habrÃa arrojado en tus brazos.
—Pero no quise.
—Da igual. Me dejó plantado —Jim le miró con admiración—. En cualquier caso, ¿cómo lo consigues, Mart?
—No interesándome por ellas —fue la respuesta.