Martin Eden
Martin Eden —Venga, Bill, ¿cuál es tu verdadero nombre? —insistió la primera joven.
—Bill… da igual —exclamó él.
Ella agarró su brazo y lo zarandeó divertida.
—SabÃa que mentÃas, pero pareces un buen tipo.
Martin cogió aquella mano tentadora, y sintió en su palma las cicatrices e imperfecciones que tan bien conocÃa.
—¿Cuándo dejarás la fábrica de conservas? —preguntó.
—¿Cómo lo sabes? ¿Eres adivino? —exclamaron las dos jóvenes a coro.