El terror en la literatura
El terror en la literatura Relativamente sola, tanto como novela como obra de literatura de terror, destaca la conocida Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (1847), con sus atormentados paisajes de páramos solitarios azotados por el viento de Yorkshire y las vidas violentas y distorsionadas. A pesar de que se trata básicamente de la historia de una vida y de las pasiones humanas en la desesperación y el conflicto, su ambientación épicamente cósmica da cabida al terror de la clase más espiritual. Heathcliff, el héroe-villano byroniano modificado, es un extraño y oscuro ser desamparado hallado en las calles cuando era un niño pequeño y que sólo hablaba en un raro galimatÃas hasta que lo adoptó la familia que él acabará por llevar a la ruina. En más de una ocasión se sugiere que él es en realidad un espÃritu diabólico en lugar de un ser humano, y se ahonda aún más en el plano de lo irreal y en la experiencia del visitante que se encuentra a un quejumbroso niño-fantasma en una alta ventana fustigada por las ramas de un árbol. Entre Heathcliff y Catherine Earnshaw existe un lazo más profundo y terrible que el amor humano. Tras la muerte de ella, él profana su tumba en dos ocasiones, y le acecha una presencia intangible que no puede ser otra cosa que el espÃritu de la mujer. El espÃritu penetra más y más en su vida, y al final él desarrolla la confianza en que se producirá alguna clase de inminente reunión mÃstica. Dice que siente que un extraño cambio se aproxima, y deja de alimentarse. Por las noches, o bien camina al aire libre o abre la ventana de al lado de su cama. Cuando él muere, la ventana todavÃa se sacude empujada por la lluvia torrencial, y una extravagante sonrisa ocupa su rostro rÃgido. Lo entierran en una tumba al lado del montÃculo que él ha rondado durante dieciocho años, y un pastor de corta edad dice que todavÃa pasea con Catherine por el cementerio y por los páramos cuando llueve. También sus caras se ven en ocasiones durante las noches lluviosas en las ventanas superiores de Cumbres borrascosas. El terror sobrenatural de la señorita Brontë no es una mera reverberación gótica, sino una tensa expresión de la escalofriante reacción del hombre ante lo desconocido. En este aspecto, Cumbres borrascosas se ha convertido en el sÃmbolo de la transición literaria y marca el nacimiento de una nueva y más sólida escuela.