El terror en la literatura
El terror en la literatura Ciertos relatos de Poe poseen una perfección de forma artística casi absoluta que los convierte en auténticos faros en el territorio del cuento corto. Poe podía, cuando así lo quería, otorgar a su prosa un rico influjo poético; empleaba ese estilo arcaico y orientalizado en la ornada formulación de sus frases, la repetición casi bíblica y el tema recurrente que con tanto éxito han aplicado escritores posteriores como Oscar Wilde y lord Dunsany; y en los casos que ha hecho esto, obtenemos un efecto de fantasía lírica casi narcótico en esencia: una opiácea procesión de sueño en el lenguaje del sueño, con la materialización de cada color antinatural y grotescas imágenes en una sinfonía de sonidos correspondientes. «La máscara de la Muerte Roja», «Silencio. Fábula», «Sombra. Parábola», son sin duda poemas en todos los sentidos del término excepto en la métrica, y su fuerza se debe tanto a la cadencia acústica como a la imaginería visual. Pero es en dos de las historias menos abiertamente poéticas, «Ligeia» y «La caída de la Casa Usher», sobre todo esta última, que uno se halla ante las mismas cimas del arte por el cual Poe ha obtenido su lugar a la cabeza de los miniaturistas de ficción. Sencillas y directas en cuanto a sus argumentos, ambas historias deben su magia suprema al ingenioso desarrollo que se muestra en la selección y colocación de hasta el más ínfimo incidente. «Ligeia» cuenta la historia de una primera esposa de misterioso y noble origen, quien tras su muerte regresa mediante una preternatural fuerza de voluntad para tomar posesión del cuerpo de la segunda esposa, llegando a imponer incluso su apariencia física en el cuerpo reanimado de su víctima en el último momento. A pesar de la sospecha de un exceso de extensión y descompensación, la narración alcanza su terrorífico clímax con un poder implacable. «La caída de la Casa Usher», cuya superioridad en detalle y proporción es muy destacada, insinúa estremecedoramente una oscura forma de vida en las cosas inorgánicas, y muestra una trinidad de entidades anormalmente relacionadas al final de una larga y aislada historia familiar: un hermano, su gemela y su casa increíblemente antigua comparten una única alma y se enfrentan a una disolución común y simultánea.