Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Multiplicando los dos interlocutores principales, a cual más, sus razones, so pena de desacreditarse ante el concepto de la opinión pública, que estaba allà congregada, no habÃa remedio, los saludos duraban tanto como un rosario:
Después que fui saludado, cumplimentado y felicitado, me pidieron permiso para hacerlo con los franciscanos, que por el hecho de andar a mi lado, de ver mis atenciones con ellos y, sobre todo, porque llevaban corona, eran reputados mis segundos en jerarquÃa.
Concedà el permiso, y vino un diálogo como los que ya conocemos, con su multiplicación de razones, con sus últimas sÃlabas prolongadas a más no poder, y en el que resonaron con mucha frecuencia los vocablos: chao, padre; uchaimá, grande; cha-chao, Dios, y cuchauentrú, que también quiere decir Dios, con esta diferencia: chachao responde a la idea de mi padre y cuchauentrú, a la del omnipotente, literalmente traducido significa hombre grande de cucha y uentrú.
Los franciscanos contestaron evangélicamente, ofreciendo bautizar, casar y salvar todas las almas que quisieran recurrir al auxilio espiritual de su ministerio.
Felizmente los intérpretes no entendieron muy bien sus apostólicas razones, y no pudieron multiplicarlas tanto como la concurrencia lo habrÃa deseado.
En pos de los franciscanos vinieron mis oficiales, para cuyo efecto me pidieron también la venia.