Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

“Casi me hizo llorar de gusto el viejo; le habían salido pelos blancos, y no era hombre grande, todavía era joven.

“Esa noche el Morro fue un barullo, no se oyeron más que tiros, gritos y repiques de campanas.

“Murieron algunos.

“Yo lo anduve acompañando a mi padre y evité algunas desgracias porque no soy matador. Querían saquear la casa de la Dolores, con achaque de que era salvaje; yo no lo permití; primero me hago matar.

«Por la mañana vino una gente del Gobierno y tuvimos que hacernos humo. Unos tomaron para la sierra de San Luis, otros para la de Córdoba. Mi padre, como había sido tropero, enderezó para el Rosario. Yo, por tomar un camino tomé otro —galopé todo el santo día— y, cuando acordé me encontré con una partida. Disparé, me corrieron, yo llevaba un pingo como una luz, ¡qué me habían de alcanzar! Fui a sujetar cerca del río Quinto, por esos lados de Santo Tomé. Entonces no había puesto usted fuerzas allí, mi Coronel; me topé con unos indios, me junté con ellos, me vine para acá, y acá me he quedado, hasta que Dios, o usted, me saquen de aquí, mi Coronel».

—¿Y tu padre, qué suerte ha tenido, lo sabes? —le pregunté.

—Murió del cólera —me contestó con amargura, exclamando—: ¡pobre viejo!, ¡era tan chupador!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker