Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Ojeada retrospectiva. El valor a medianoche es el valor por excelencia. Miedo a los perros. Cuento al caso. Qué es loncotear. Sigue la orgÃa. Epumer se cree insultado por mÃ. Una serenata.
Estábamos en el toldo de Mariano Rosas cuando conocà por primera vez a Miguelito.
La orgÃa habÃa comenzado:
Este chilla, algunos lloran,
y otros a beber empiezan,
de la chusma toda al cabo
la embriaguez se enseñorea.[10]
Los franciscanos, comprendiendo que aquello no rezaba con ellos, se pusieron en retirada, refugiándose en el rancho de Ayala; los oficiales se habÃan colocado a distancia de poder acudir en auxilio mÃo si era necesario; los asistentes rondaban la enramada con disimulo; Camilo Arias, con su aire taciturno, se me aparecÃa de vez en cuando como una sombra, diciéndome de lejos con su mirada ardiente, expresiva, penetrante; por aquà ando yo.
Por bien templado que tengamos el corazón, es indudable que el silencio, la soledad, el aislamiento y el abandono hacen crecer el peligro en la medrosa imaginación.
Es por eso que el valor a medianoche es el valor por excelencia.