Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Por qué se me presentaba Camilo Arias. Caracteres de este hombre y de nuestros paisanos. El indio Blanco. Sus amenazas. Le pido una entrevista a Mariano Rosas. Me tranquiliza. Costumbre de los indios. No existe la prostitución de la mujer soltera. Qué es carcanear. El pudor entre las indias. La mujer casada. De cuántos modos se casan las indias. Las viudas. Escena con Rufino Pereira. Igualdad. Miguelito intercede por Rufino.
La cara era la de Camilo Arias.
Salí del toldo, entré en la enramada, eché una visual hacia el lado por donde me habían llamado la atención, y viendo que aquél se dirigía a mi rancho, haciendo un rodeo, me apresuré a entrar en él.
Entré luego.
Hice salir a los que estaban dentro; al capitán Rivadavia le ordené que estuviera en acecho de los espías que, según su costumbre, debían observar mis movimientos y escuchar mis conversaciones; y a otro oficial, que con todo disimulo se acercara a Camilo y le dijera que podía entrar.
Mi fiel y adicto compañero de tantas correrías por la frontera no se hizo esperar.
Según mis instrucciones, no se me había acercado desde el día que llegamos a Leubucó.
Algo grave, alarmante o que convenía que yo no ignorase acontecía, cuando se me presentaba.