Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El hombre que no habÃa tenido una palabra, un gesto de atención para mÃ, que se habÃa mostrado hasta soberbio en medio de su desnudez, tenÃa un acto de generosidad y un movimiento de compasión para un hambriento y ese hambriento era un perro.
Yo le habÃa creÃdo peor de lo que era.
Asà son todos nuestros juicios, imperfectos como nuestra propia naturaleza.
Cuando no fallan porque consideramos a los demás inferiores a nosotros mismos, fallan porque no los hemos examinado con detención. Y cuando no fallan por alguna de esas dos razones, fallan porque faltos de caridad, no tenemos presentes las palabras de la Imitación de Cristo:
—Si tuvieses algo bueno, piensa que son mejores los otros.