Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Después de esto habladme cuanto queráis del patriotismo argentino. Yo os diré que el patriotismo es una virtud cÃvica, que no apasiona las multitudes sino cuando la noción del deber se ha encarnado en ellas; que todo deber responde a un ideal; que la libertad, la religión, la patria, el honor nacional son un ideal; pero que ese ideal no está sino en la conciencia de cierto número de elegidos.
Tenemos el germen, falta difundirlo.
¿De qué manera? Haciendo que la patria sea para el hombre del pueblo, la libertad en todas sus manifestaciones, la justicia, el trabajo bien remunerado, no el abuso, el privilegio, la miseria.
Entonces no se encontrará quien diga lo que frecuentemente se oye: ¡Para lo que yo le debo a la patria!
No basta que las constituciones proclamen que todo ciudadano está obligado a armarse en defensa de la patria. Es menester que la patria deje de ser un mito, una abstracción, para que todos la comprendan y la amen con el mismo acendrado amor. Hay fanatismos necesarios, que si no existen se deben crear.
Manuel Alfonso volvió a preguntar por el amigo Camilo Arias.
—Que lo llamen —dije yo.
El gaucho, ni me miró siquiera.
Pero comprendiendo quién era, y con la intención sin duda de calmarme, preguntó: