Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Esta señora! ¿Qué señora?

—¿No ha comprendido usted que me estoy refiriendo a doña María Josefa?

—Ah, sí —y, sin embargo, Manuela no había comprendido tal cosa, porque poca atención prestaba, en efecto, a todo cuanto no fuera relativo a la situación que rodeaba a su padre en esos momentos.

—Esa señora —prosiguió Victorica— tiene un especial interés en que se vigilen las costas para que no se vayan los unitarios; y si por mí fuera, los dejaría ir a todos.

—Y yo también —agregó Manuela con prontitud.

—Hoy me mandó orden de hacer espiar de nuevo una casa donde yo sé muy bien que hasta las paredes son unitarias. Pero, ¿qué sacamos con espiarla? Ni se me dice lo que se debe vigilar, ni qué haré si encuentro tal o tal cosa.

—Ya.

—En seguida, orden, a nombre de Su Excelencia, de andar tras los pasos de un muchacho alocado.

—¡Es ocurrencia!

—Un muchacho que anda de aquí para allá como un saltimbanqui, y que en realidad no se le conocen más relaciones que federales.

—¿Y quién es, señor Victorica?

—Una visita de aquí mismo.

—¿De aquí? ¿Y orden de perseguirlo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker