Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, no; es muy difícil; sube, hay otro peligro que evitar.

—¿Otro?

—Sube, sube.

A pocos pasos estaban ya en la casa cuando se encontraron con Pedro, que venía atacando otra bala en su tercerola, y con su sable debajo del brazo.

—¡Ah, ya están aquí! —dijo al verlos.

—¡Pedro!

—Señora, yo soy. Pero éstas no son horas para que ande usted por estos lugares.

Es ésta la primera vez quizá que el buen viejo dirigía una reconvención a la hija de su coronel.

—Pedro ¿ha oído usted? —le preguntó Eduardo.

—Sí, señor, todo lo he oído. Pero éstas no son horas de que la señora…

—Bien, bien, ya no lo haré más, Pedro —dijo Amalia, que comprendía todo el interés que sentía por ella aquel fiel servidor de su familia.

—Quería preguntar a usted, Pedro —prosiguió Eduardo, entrando ya en la casa—, si ha podido distinguir de qué armas son los primeros y los segundos tiros.

—¡Bah! —exclamó el veterano, cerrando la puerta y sonriéndose.

—¿Veamos, pues?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker