Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señora, como no me abrían, y veía luz… pero, dispénseme usted. Yo ignoraba que aquí viviera una amiga de doña Manuelita.

—Está bien, ¿quiere usted entrar ahora y registrar la casa? —y Amalia hizo un movimiento como para salir a abrir.

—No, señora, no. Sólo le pido a usted el favor de permitirme que vengan mañana a componer la puerta que quizá se ha estropeado.

—Mil gracias, señor. Mañana pienso irme a mi casa del pueblo, y esto no es nada.

—Yo mismo —prosiguió Santa Coloma—, voy a pedirle disculpas a doña Manuelita. Créame usted que ha sido sin intención.

—Todo lo creo a usted y no hay necesidad de disculpas; porque por mi boca nadie sabrá lo que ha ocurrido; usted se ha equivocado y eso es todo lo que hay —repuso Amalia, endulzando su voz todo cuanto le era posible en su situación.

—Señores, a caballo; ésta es una casa federal —gritó Santa Coloma a los suyos—. Vuelvo a pedir a usted perdón —continuó, volviéndose a Amalia—. Buenas noches, señora.

—¿No quiere usted descansar ni un momento?

—No, señora, mil gracias; usted es la que debe descansar del mal rato que le he dado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker