Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Florencia batió las manos de alegría y atravesó corriendo el salón a tomar del gabinete su sombrero y su chal, repitiendo al volver:

—A casa, a casa, Eduardo.

Daniel la miró encantado de la espontaneidad de su alma, y con una sonrisa llena de cariño y dulzura, le dijo:

—No, ángel de bondad, ni a vuestra casa, ni a la de él. En todas ellas puede ser buscado. Irá a otra parte; eso está de mi cuenta.

Florencia se quedó triste.

—Pero bien —dijo Eduardo—, ¿dentro de una hora estarás al lado de Amalia?

—Sí, dentro de una hora.

—Amalia, es el primer sacrificio que hago por usted en mi vida; pero créame usted, por la memoria de mi madre, que es el mayor que podría hacer en este mundo.

—¡Gracias, gracias, Eduardo! ¿Hay alguien que pudiera creer que en su corazón de usted cabe el temor? Además, si se necesita un brazo para defenderme, usted no puede poner en duda que Daniel sabría hacer sus veces.

Felizmente, Florencia no escuchó estas palabras, pues había ido al gabinete a buscar la capa de su madre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker