Amalia
Amalia —Buenas noticias —le dijo doña MarÃa Josefa al entrar.
—¿De quién?
—De aquella ánima que se nos habÃa escapado el 4 de mayo.
—¿Lo han «agarrado»? —preguntó Rosas, resplandeciéndole los ojos.
—No.
—¿No?
—Pero la «agarraremos». Cuitiño es un bruto.
—Pero, ¿dónde está?
—A sentarnos primero —dijo la vieja.
—A sentarnos primero —dijo la vieja, pasando con Rosas del gabinete a la alcoba.