La ideologia alemana
La ideologia alemana El lector debe, ante todo, cotejar esta caricatura con su original, con la explicación de la autoconciencia en el Cristianismo descubierto y, a su vez, esta explicación con el protooriginal, en la Fenomenología de Hegel, pp. 575 y 583 y en otros lugares. (Los dos pasajes a que nos referimos aparecen reproducidos en La Sagrada Familia, pp. 221 y 223-224). ¡Veamos ahora la caricatura! ¡La «personalidad en general»! ¡El «concepto»! ¡«El ser general»! ¡«Estatuirse a sí mismo de un modo limitado y abolir después esta limitación»! ¡«Autodiferenciación interna»! ¡Véase, qué gigantescos «resultados»! La «personalidad en general» es, o bien el disparate «en general» o bien el concepto abstracto de la personalidad. El concepto de la personalidad lleva, pues, implícito «en el concepto» el «estatuirse limitadamente a sí misma». Esta limitación, inherente «conceptualmente» a ese concepto, la estatuye inmediatamente la personalidad «por su ser general». Y, después de haber abolido nuevamente esta limitación, se revela que «este ser» es «cabalmente» el «resultado de su autodiferenciación interna». Todo el grandioso resultado de esta peregrina y complicada tautología se reduce, pues, al viejo y conocido truco hegeliano de la autodiferenciación del hombre en el pensamiento, que el infortunado Bruno no se cansa en predicarnos como la actividad única de la «personalidad en general». Hace ya mucho tiempo que se ha hecho ver a san Bruno que de nada sirve una «personalidad» cuyas actividades se limitan a estos saltos lógicos ya absolutamente vulgares. Pero, en este pasaje se contiene, al mismo tiempo, la simplista confesión de que el ser de la «personalidad» baueriana es el concepto de un concepto, la abstracción de una abstracción.