La ideologia alemana
La ideologia alemana En su contraposición de Feuerbach y Stirner, repite lo mismo que Hegel había dicho acerca de Spinoza y Fichte, donde, como es bien sabido, se presenta el yo puntual como uno de los aspectos de la sustancia, que es, además, el más duro de todos. Y, aunque anteriormente había dicho pestes del egoísmo, considerándolo incluso como el odor specificus[50] de las masas, ahora, en la p. 129, acepta de Stirner el egoísmo, pero «no el de Max Stirner», sino, naturalmente, el de Bruno Bauer. Al de Stirner lo condena con la mácula moral de «que su yo necesita, para apoyar su egoísmo, de la hipocresía, el fraude y la violencia exterior». Por lo demás, san Bruno cree, p. 124, en los milagros críticos de san Max y ve en esta lucha, p. 126, «un esfuerzo real para destruir radicalmente la sustancia». En vez de entrar en la crítica stirneriana de la «crítica pura» de Bauer, afirma en la p. 124 que la crítica de Stirner le tiene tan sin cuidado como cualquier otra, «ya que él es el crítico mismo».
Finalmente, san Bruno los refuta a ambos, a san Max y a Feuerbach, aplicando casi al pie de la letra a Feuerbach y a Stirner la antítesis que Stirner establece entre el crítico Bruno Bauer y el dogmático.