La ideologia alemana
La ideologia alemana Pero, aunque nos hubiese ofrecido esta fenomenología (cosa, por lo demás, que resulta superflua, después de Hegel), no nos habría ofrecido, con ello, nada. El punto de vista que se adopta como satisfactorio, con estas historias de espíritus, es de por sí un punto de vista religioso, ya que en él se tranquiliza el hombre con la religión, se concibe la religión como causa sui[81] (pues también «la autoconciencia» y «el hombre» siguen siendo religiosos), en vez de explicarla partiendo de las condiciones empíricas y de demostrar cómo determinadas condiciones industriales y de intercambio llevan necesariamente aparejada una determinada forma de sociedad y, por tanto, una determinada forma de Estado, y con ello, a la par, una determinada forma de la conciencia religiosa. Si Stirner se hubiese fijado en la historia real de la Edad Media, habría podido descubrir por qué la representación que los cristianos se formaban del mundo en la Edad Media adoptó precisamente esta forma y cómo sucedió que más tarde pasó a ser otra; habría podido descubrir que «el cristianismo» no tiene absolutamente historia y que las diferentes formas en que fue concebido en diferentes épocas no eran «autodeterminaciones» ni «desarrollos» «del espíritu religioso», sino que obedecían a causas totalmente empíricas, sustraídas a toda influencia del espíritu religioso.