La ideologia alemana
La ideologia alemana Esta propiedad del cristiano se razona del modo siguiente: «El mundo fue arrancado a los dioses… se hizo prosaico, se ha convertido en propiedad mía, de la que puedo hacer lo que se me antoje a mí (es decir, al espíritu)», p. 124. Lo que quiere decir: el mundo ha sido arrancado a los dioses y, por tanto, ha sido liberado por mis fantasías y para mi propia conciencia, se ha hecho prosaico, se comporta, por tanto, prosaicamente hacia mí y obra conmigo con arreglo a su amada prosa, pero en modo alguno en gracia a mí. Prescindiendo de que Stirner cree realmente aquí que en la Antigüedad no existió ningún mundo prosaico y que lo divino gobernaba el mundo, falsea incluso la representación cristiana, que se queja constantemente de su impotencia ante el mundo y que ve su victoria sobre el mundo, en su fantasía, como una victoria simplemente ideal, al aplazarla para el día del Juicio Final. Solo a partir del momento en que el cristianismo se vio confiscado y explotado por los poderes reales del mundo, con lo que dejó, naturalmente, de ser algo ajeno al mundo; solo a partir de entonces, pudo imaginarse ser el dueño del mundo. San Max atribuye al cristiano la misma actitud falsa ante el mundo antiguo que al adolescente ante el «mundo del niño»; y atribuye al egoísta la misma actitud ante el mundo del cristiano que al hombre ante el mundo del adolescente.