La ideologia alemana
La ideologia alemana Por lo demás, el propio san Max se encarga de explicarnos de un modo extraordinariamente ingenuo, en el comentario apologético, de dónde proviene su odio contra los «predicados». Aquí, cita el siguiente pasaje de la Esencia del cristianismo, p. 31: «Solo es verdadero ateo aquel para quien no significan nada los predicados de la esencia divina, tales como, por ejemplo, el amor, la sabiduría y la justicia, pero no aquel para quien solamente el sujeto de estos predicados carece de significación». Y, después de citar estas palabras, exclama triunfalmente: «¿No se aplica esto perfectamente a Stirner?». «He aquí la sabiduría». San Max descubrió en el citado pasaje una pista sobre cómo se debe empezar para proceder «del más sabio de los modos». Cree a Feuerbach cuando le dice que lo indicado más arriba constituye la «esencia» del «verdadero ateo» y se ajusta a la «misión» que él le señala de llegar a convertirse en el «verdadero ateo». El «único» es «el verdadero ateo».