Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion La clase poseedora y la clase proletaria presentan el mismo estado de desposesión. Pero la primera se complace en su situación, se siente establecida en ella sólidamente, sabe que la alienación discutida constituye su propio poder y posee así la apariencia de una existencia humana; la segunda, por el contrario, se siente aniquilada en esa pérdida de su esencia, y ve en ella su impotencia y la realidad de una vida inhumana. Se encuentra, para emplear una expresión de Hegel, en el rebajamiento en rebelión contra ese rebajamiento, rebelión a la cual es empujada, necesariamente, por la contradicción que existe entre su naturaleza humana y su situación, que constituye la negación franca, neta y absoluta de esa naturaleza.
En el marco de la antinomia, los propietarios privados forman, pues, el partido conservador, y los proletarios, el partido destructor. Los primeros trabajan para mantener la antinomia; los segundos, para aniquilarla.