Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Marx es de talla media, 34 años; a pesar de estar en la flor de la vida, está ya encaneciendo. Tiene un físico poderoso y sus rasgos recuerdan claramente a los de Szemere [primer ministro del efímero Gobierno revolucionario de Hungría en 1848, que fue amigo de Marx], aunque su complexión es más oscura y sus ojos y barba, bastante negros. En segundo lugar, no se había afeitado; sus grandes ojos, penetrantes y fieros, tienen algo diabólicamente siniestro. En cualquier caso se puede decir que a primera vista es un hombre enérgico, con genio. Su superioridad intelectual ejerce una fuerza irresistible a su alrededor. En su vida privada es muy indisciplinado, cínico y mal organizador. Vive la vida de un gitano, de un intelectual bohemio; rara vez lava, cepilla o cambia su ropa, le gusta emborracharse. Holgazanea durante días pero cuando tiene trabajo que hacer, trabajará día y noche con un aguante incansable. No existe para él nada similar a un horario fijo para dormir y levantarse. A menudo permanece despierto toda la noche y alrededor de mediodía se tumba en el sofá, completamente vestido, y duerme hasta el anochecer, despreocupado del ir y venir de la gente por la habitación.