Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Mientras tanto, los artículos de Schweitzer en el Social-Demokrat se volvían cada día más bismarquianos. Yo le había explicado ya anteriormente que se podía INTIMIDAR a los progresistas con el «asunto de la coalición», pero que el GOBIERNO PRUSIANO NUNCA JAMÁS accedería a abrogar completamente la ley de coalición, puesto que esto abriría una brecha en el sistema burocrático del Estado, suprimiría la tutela que gravita sobre los obreros y el reglamento en vigor para los domésticos, aboliría el privilegio nobiliario de apalear al campesino, etcétera, lo que Bismarck jamás iba a permitir y que, por otra parte, es incompatible con el Estado prusiano, que es un Estado de funcionarios. Añadía que, aun en el caso de que la Cámara rechazara la ley de coalición, el Gobierno se escudaría para mantenerla en vigor detrás de GRANDES FRASES (diciendo, por ejemplo, que la solución del problema social requiere medidas «más profundas», etcétera). Todas estas previsiones se vieron confirmadas. ¿Y qué hizo el señor Schweitzer? Escribió un artículo EN FAVOR de Bismarck y reservó todo su heroísmo para atacar a seres tan infiniment petits como Schulze, Faucher, etcétera.