Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Largas horas de trabajo parecen ser el secreto del proceder racional y sano que ha de elevar la situación del trabajador mediante la mejora de sus capacidades intelectuales y morales para convertirlo en un consumidor racional. Para convertirse en un consumidor racional de la mercancía de los capitalistas, tiene ante todo que empezar —¡pero el demagogo se lo impide!— por dejar que su propio capitalista le consuma la fuerza de trabajo irracionalmente y dañándole la salud. Lo que el capitalista entiende por consumo racional se pone de manifiesto cuando el capitalista condesciende en meterse directamente en la actividad consumidora de sus trabajadores, o sea en el sistema Truck, una de cuyas muchas ramas es el suministro de vivienda a los trabajadores, de tal modo que el capitalista de éstos sea al mismo tiempo su casero.