Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion En cuanto al principio socialista en su totalidad, no es a su vez sino un aspecto referente a la realidad del verdadero ser humano. Por la misma razón tenemos que ocuparnos del otro aspecto, de la existencia teórica del hombre; es decir, tenemos que someter a nuestra crítica la religión, la ciencia, etcétera. Además queremos influir sobre nuestros contemporáneos, más precisamente sobre nuestros contemporáneos alemanes. La cuestión es cómo hacerlo. Dos hechos son innegables: que la religión, por una parte, y la política, por la otra, son los objetos que más interesan hoy a los alemanes. Hay que enlazar con ellas tal y como son en vez de oponerles un sistema cualquiera como ha hecho, por ejemplo, Étienne Cabet en el Voyage en Icarie.
La razón ha existido siempre, pero no siempre en forma racional. De modo que el crítico puede empalmar con todas las formas de la conciencia teórica y práctica y desarrollar a partir de las propias formas de la realidad existente una verdadera realidad como su fin último e imperativo. Por lo que toca a la vida real, precisamente el Estado político —incluso allí donde todavía no cumple conscientemente las exigencias socialistas— encierra en todas sus formas modernas las exigencias de la razón. Y no se queda ahí. Supone en todo la razón como realizada. Pero también se contradice constantemente entre su definición ideal y sus presupuestos reales.