Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «Todos los economistas —dice el señor Proudhon—, a partir de A. Smith, han señalado las ventajas y los inconvenientes de la ley de la división del trabajo, pero atribuyendo una importancia mucho mayor a las primeras que a los segundos, porque esto correspondía más a su optimismo, y sin que ninguno de ellos se haya preguntado nunca en que podían consistir los inconvenientes de una ley… ¿De qué modo un mismo principio, aplicado con rigor en todas sus consecuencias, surte efectos diametralmente opuestos? Ningún economista, ni antes ni después de A. Smith, se ha percatado siquiera de que en este punto había un problema a dilucidar. Say llega a reconocer que en la división del trabajo la misma causa que produce el bien engendra el mal». [I, 95-96]